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  • Foto del escritorLaura Prieto

EL LLAMADO DE LA MONTAÑA: LA MAESTRÍA DE LA VIDA Nuestro viaje por Perú Por Carolina Porras Espinel


De izquierda a derecha: Angela, Cindy, Andre, Andre, Lau, Jo, Sandrita, Stella, Maria, Joha, Caro, Xio y Pastora. (en la foto nos hacen falta Gaby y Ceci que nos esperaban en el campamento)


Escribir esta nota es revivir los pasos andados hace una año en las montañas del Perú en nuestro Llamado de los Apus. 14 Mujeres guerreras y valientes que un día, sin conocer el destino, empacamos nuestras maletas y con nada más que una lista de “lo que deberías llevar” emprendimos el camino hacia esas montañas que serían nuestra maestría.


El plan: Trekking de 7 días por las montañas de los Andes y luego un retiro en el Valle Sagrado, para la caminata la ruta que iría desde Choquequirao hasta Machu Picchu. La expectativa del camino: Ruta fácil y para principiantes.


Lejos de allí estábamos, el día uno, una breve caminata de 4 horas nos dejó ver a todas lo que venía y creo que hasta ese momento todas -incluidas Laura, Josefa y yo- entendimos que esto era serio y que ya no había retorno.


El primer gran paso fue atravesar el cuerpo y su incomodidad, a todas nos empezaron a doler las rodillas -unas mas que otras- los tobillos, la piel, los muslos, la cabeza, la vida misma nos dolía en los huesos, era muy intenso el ruido adentro y todo parecia gritar que no era una buena idea, recuerdo mucho la primera noche en el comedor todas en círculo haciendonos masajes en los pies porque nos dolían mucho y esas miradas silenciosas que solo dejaban ver muchas dudas y preguntas… vaya noche.


En la mañana del segundo día y como si fuera un pacto silencioso todas acordamos que la queja y el dolor del cuerpo podían ocupar un segundo espacio y que nos íbamos a concentrar en el presente y en cada paso. Además aprendimos a rendirnos y a entender que llegaríamos de cualquier manera, unas caminando y otras sostenidas por caballos que hacían parte de nuestra caminata… vaya lección para el ego de todas.




Podría quedarme describiendo cada día y cada aventura, podría hablar de cada una y su proceso por horas ya que lo tengo muy vivo y presente pero recuerdo en especial ese momento en que la mente empezó a hacer su propio juego y sucedió lo que llamamos en el grupo “la noche oscura”: justo en la mitad del camino cuando ya regresar no era una opción y avanzar se veía lejano, cuando el agua no estaba tan disponible y el cansancio ya era una permanente el instinto más primitivo de todas salió a flote, la irascibilidad parecía la carta del día y recuerdo entrar en la carpa con Jo y Lau y pensar “que hacemos aquí y ahora” ufff vaya momento -esto da para un episodio del podcast jejeje-. Esa noche fue larga, cada una en su carpa mirando adentro, pensando en mañana y en lo duro que venía en el camino porque sabíamos que el día 4 era un descenso importante y luego teníamos que llegar a 3.000 Mts de altura aproximadamente y los ánimos estaban intensos.


Pero como la magia existe y Punto Cero es más fuerte que todas juntas y nos eleva, en el amanecer la carta que nos acompañó fue “Alakoa: El espíritu del Guerrero” y nos habló fuerte y claro andar el camino sin distraernos en las historias de la mente.


Como si recibiéramos la fuerza del gran espíritu, todas y cada una de nosotras, en su propio aprendizaje … solo caminó y caminó y aceptó lo que llegaba.




Aprender que la mente tiene sus noches oscuras pero que siempre siempre sale el sol fue uno de los grandes tesoros de este Llamado; reencontrarnos en la noche siguiente entre risas y llantos de alegría parecia impensable pero sucedió también…Esta foto refleja un momento de esos en los que uno solo puede reirse y reirse … vaya día; estas mujeres habían dado su 200% todas llevabamos encima mas de 5 días de caminata intensa y mucho movimiento y la risa era parte del camino … wao … mis guerreras


Y cuando el cuerpo y la mente se aquietan le dan espacio al alma y la medicina, le dan espacio a ser quien realmente eres y te permite verte en ese lugar de luz donde siempre estas y no hay otro lugar y ese fue el gran regalo de los Apus, se abrió un espacio de no tiempo en donde simplemente fuimos y nos amamos así, tal cual, sin mirar fuerza, sabiduría, cuerpo, edad, lugar, nada … éramos… somos … seguimos siendo y nos seguimos viendo desde ese lugar.


Nos amamos y cuidamos como la vida misma, cada una estaba tan pendiente y conectada de la otra que la hermandad no se hizo esperar y fue profunda y hermosa: Ver a Angela con Joha en su risa cómplice y en ese cuidado y amor. Andre que tuvo la maestría de su rodilla y Sandra cuidándola como una hermana leal y fiel. Ceci y Gaby -amigas de caballo- con su Delfín (el guía) haciendo hermandad y hablando las horas en palabras. Zen Land como llamamos al territorio Xiomara y Cindy que con su mirada y sonrisa nos decían que todo estaba bien. Andre Baquero que se fue quitando las capas para dejarnos ver su dulzura y amor y bueno Jo y Lau mis eternas compañeras que se montaron en tremendo viaje solo porque yo les dije que era fácil jajajajaja me muero de la risa escribiendo esto último.

Aquí en esta foto el rostro de 14 guerreras que se dijeron Si y se llevaron hasta allí

Siempre en mi corazón mis amores preciosas.




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